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Historia y fuero

1. Los primeros datos del poblamiento del valle del Oja, vienen dados por los restos prehistóricos hallados en la zona, tanto del paleolítico como del neolítico (hachas pulimentadas, mazos, e instrumentos cortantes entre otros). Las tribus prerromanas de los Autrigones y Berones también tuvieron en los valles del Oja y Tirón su frontera natural. Algunos autores como Merino Urrutia, en sus estudios históricos, sitúan a los Autrigones como pobladores de las tierras altas del Valle del Oja, dando origen a la toponimia vascuence que se reconoce en este valle. Otros hallazgos nos hablan de sepulcros y objetos de origen romano encontrados en la zona, civilizaciones como la visigoda y musulmana también han poblado esta parte del valle. Expulsados los moros ya en el siglo X, el valle quedó despoblado, y el conquistador Navarro, Sancho Garcés I, repobló el valle, asegurando su dominio para aprovechar los recursos del suelo. Vascones emigrados de las montañas alavesas y navarras trajeron consigo su lenguaje y sus voces euskaras, que se conservan en nuestros días..

En el año 974, el rey de Navarra Don Sancho, dona a San Andrés de Cirueña la iglesia de Santa María de Lueñe, concediéndole comunidad de pastos con Cirueña, Ezcaray y Ojacastro. Siendo ésta la primera referencia histórica de Ezcaray. Ezcaray y el valle pasaron a formar parte definitivamente del Reino de Castilla en 1074, cuando Alfonso VI anexionó toda La Rioja.

Pero es en el año 1110 cuando aparece la primera mención documental sobre Ezcaray, fecha en la que Alfonso I el Batallador, donó la Ermita de Santa María de Ubaga en Ezcaray, al monasterio de Valvanera. Este Santuario era muy venerado en el país y desde este año dependerá del monasterio de Valvanera, quien pondrá el monje de la ermita. Estuvo habitada hasta la abolición de las órdenes religiosas de España, en el siglo XIX. Hoy, tan sólo una humilde pared de mampostería, en el camino hacia la aldea de Cilbarrena nos trae su recuerdo.

 

Fecha clave para la villa fue el 24 de abril de 1312, cuando, estando celebrando Cortes en Valladolid, el rey Fernando IV el Emplazado, otorgó Fuero al Valle de Ezcaray, Ojacastro, Zorraquín y Valgañón.
Por este Fuero los habitantes del valle quedaban libres de todo pecho, tributo y empréstito, excepto cinco maravedíes por cada vecino al rey.
Asimismo les eximía de pagar portazgo de sus ganados, mercaderías, etc…., excepto en las ciudades de Toledo, Murcia y Sevilla.
Además, otro de los privilegios de este Fuero era el de permitir refugio y defensa de los malhechores que llegaran a este valle, con el fin de favorecer la repoblación del mismo; nadie podía venir de fuera a juzgarlos, Ezcaray tenía su propio Fuero y justicia para poder hacerlo.

El Fuero fue confirmado por el rey Alfonso XI y su esposa la reina Constanza el 14 de abril de 1326, y por los Reyes Católicos el 26 de noviembre de 1484, pero anulando lo concerniente al acogimiento de delincuentes y deudores. En el texto de la enmienda se denomina oficialmente al territorio: “Valdezcaray”.
Por último el rey Fernando VII confirmó el Fuero de Valdezcaray en Madrid, el 13 de diciembre de 1814.
En la plaza de la Verdura, se conserva “La Argolla del Fuero”, símbolo del pasado de  la villa.

Desde el siglo XVI, tuvo Ezcaray una importante industria textil, que culmina  en el año 1752 con la creación de la Real Fábrica de Santa Bárbara, en honor de la esposa de Fernando VI. Dedicada esta fábrica a la manufacturación de paños y sarguetas. Siendo una de las mejores de España.
Poco después  se solicitó al rey Don Carlos III el privilegio de Compañía General. Pasó a denominarse Compañía Real de San Carlos y Santa Bárbara en Ezcaray.

Hacía 1785 y dentro de un nuevo resurgir de la actividad fabril, se construye el edificio del Tinte, que es incombustible y con doce calderas.
A comienzos del siglo XIX la decadencia de la Real Fábrica es indiscutible.
A mediados del XIX todavía había en Ezcaray 29 fábricas trabajando con casi 1.000 obreros.
Durante la Guerra Carlista (1834), Ezcaray se convirtió en uno de los objetivos de ambos ejércitos debido a su pujanza textil. Como consecuencia de los saqueos se cerró la Real fábrica y otras factorías, ya que al no llegar la mercancía a los clientes, estos buscaron otros proveedores.
Otra industria clásica de Ezcaray fue la minera, llegando a haber más de diez ferrerías en el siglo XVIII, a raíz de lo cual se inauguró la estación de ferrocarril, línea hoy ya inexistente.


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